Debo reconocer que levantarme para levantar el diario antes de que el perro se lo coma o se lo venda a los vecinos, es una rutina que suelo llevar a cabo durante las mañanas a la hora de querer enterarme sobre las cosas que pasan. Sin embargo, y desconsiderando que el viejo de mierda que me trae el periódico generalmente se encarga de dejarlo arriba del árbol, los amiguitos del siguiente vídeo te invitan a imaginar en lo simpático que podría ser el simple hecho de salir al balcón por las mañanas, con un recomponedor café en la mano si así lo deseas, y leer en los titulares que Clarín, por decirte alguno.



