El adorable monstruo del canasto me recuerda a una dulce novia que tuve durante el 98 y que me llamaba a las cinco de la mañana para saber cómo estaba, en plan de celo hostigante. Creo que ahora camina y le crecieron los dientes, o algo así.[...]
El adorable monstruo del canasto me recuerda a una dulce novia que tuve durante el 98 y que me llamaba a las cinco de la mañana para saber cómo estaba, en plan de celo hostigante. Creo que ahora camina y le crecieron los dientes, o algo así.[...]